Resultados Copa Andes Patagónicos 2018

Documentación Oficial:

Ya están disponibles los resultados de la sexta fecha Zona Sur de este año 2018, correspondiente a la Copa Andes Patagónicos 2018, realizada los días sábado 6 y domingo 7 de Octubre pasado en el lago Rupanco. Felicitamos al campeón de esta fecha:

Martín Varo
Campeón 2018 Copa Andes Patagónicos

2 de Octubre 2018 – Los Días Previos: Comienza a atardecer en el Lago Rupanco, y aunque la bandera acusa cero nudos, el viento interno de quienes organizan y preparan con esmero el encuentro de timoneles 1MULY en este hermoso entorno lacustre, se siente con fuerza. Cada uno de los detalles de la competencia era pensado con meticulosa preocupación: banderines, boyas, aviso de regata, wind finder de especial diseño, lienzos, pendones, premios, menú, acomodaciones y hasta las oraciones para que desde lo alto los acompañara la alegría de aquel amigo entrañable que, aunque ese día no estaría presente, su alma se alojaría en el corazón de cada uno de los timoneles. Sabían que desde el cielo, su gran amigo de travesías, Oscar Brites (Q.E.P.D.), enviaría la brisa necesaria para inflar las velas que engalanarían la hermosa regata de competidores y, por sobre todo, de amigos.

El equipo de organización arribó cuatro días antes de la fecha, para afinar, con exactitud, cada uno de los aspectos que debían ser contemplados para que el evento fuese, más allá de los resultados competitivos, una instancia inolvidable.

Carlos Muñoz, Claudio Sala y Pablo Álvarez no descansaron en la consecución de los mejores elementos que formarían parte de una competencia única. Carlos, desde los lugares más recónditos de su trabajo, ya fuera en tierra o sobre alguna embarcación, siempre estuvo en comunicación directa con el comité organizador apoyando la gestión. Este gran team no cesó de trabajar con cariño y pasión náutica, para que todo resultara perfecto.

Tres días antes del encuentro, se auguraban buenos vientos.
La bandera flameaba de sur a norte con la fuerza de 13 nudos y las nubes comenzaban a desaparecer dejando un panorama esplendoroso de un intenso verde. La majestuosidad de los volcanes enmarcaba el escenario y los organizadores continuaban chequeando el lugar para no dejar nada al azar.

El día jueves, la llegada del juez de regata, convertía el encuentro en algo oficial. Marco Montalbetti sería el encargado de velar por el cumplimiento de las reglas, impartiendo las penalizaciones de rigor de ser necesarias. Pero más allá de pensar en los “protestos” y “pagos”, de seguro imperaría el fair play. Junto a él, el equipo técnico formado por Julio Reyes y José Martínez, darían soporte de cobertura fotográfica y registro de llegadas respectivamente. Así mismo, se contaba con una lancha que rescataría a aquellas embarcaciones que pudieran desviar su curso por razones “involuntarias”.

La hospitalidad del lugar para los recién llegados, se manifestaba en una once “tipo alemana”, o en este caso, tipo “rupanquina” con pie de limón, kuchen de frambuesa, pan amasado, jamón y queso. Los primeros pasajeros ya se sentían como en Füssen, aunque el castillo era algo más rústico que el legendario Nueschwanstein.

El día viernes regalaba, una vez más, un cielo azul reflejado con intensidad en las aguas del lago que se aprestaba a recibir una la flota de 22 competidores. La coordinación del evento instaló todas las boyes necesarias para que los track quedaran dentro de todos los vientos posibles; de sur a norte, de norte a sur y hasta de un posible puelche (el temerario soplo cordillerano).

Cuando por fin llegaron todos los competidores, quienes instalaron cómodamente sus embarcaciones en el Club House del Condominio Marina de Rupanco, se procedió a pesar con rigor cada una; nadie podía pesar menos de 4 kilos, igualando las condiciones para todos; a menor peso, mayor velocidad.

Una vez terminado ese procedimiento, y ya entrada la noche, llegaba el momento más esperado: compartir; compartir una grata conversación, un buen vino, unas exquisitas sopaipillas con pebre y el más delicioso de los pulmay o curanto chilote, pero esta vez era, un curanto rupanquino. Todos saborearon más de un delicioso tazón de su caldo y sus contundentes ingredientes de mar y tierra. El energético menú les regalaría a todos un reparador descanso para enfrentar, al día siguiente, el desafío de la competencia.

Y por fin llegaba el tan anhelado día de competencia: Sábado 6 de Octubre 2018. El cielo estaba cubierto de amenazantes nubes que presagiaban la llegada de la lluvia, aunque, por la información que se tenía de METEO, se sabía que llegaría terminada la tarde.  Desde el más experimentado de los timoneles, Don Luis Angel Lires, al más novato, Tomás Ibarboure, entrenaban mientras el resto preparaba y rectificaba trimaje.

A las 11:30am todos estaban preparados; aparejo A, baterías suficientes para sus controles, parches bien sellados sobre los cascos, servos funcionando y trimado chequeado a la perfección. Pero antes de recibir las instrucciones y especificaciones habituales, un minuto de silencio cubrió el ambiente; el recuerdo de la partida del entrañable amigo argentino Oscar Brites (Q.E.P.D.), timonel de otras travesías, se hacía presente. Desde lo alto comenzaba a hacer sus travesuras con el viento, el que iba y venía irregularmente obligando a repensar la cancha. Por fin el Noroeste sopló con la fuerza necesaria que les permitió navegar sorteando olas de importante tamaño. Comenzaban los protestos, los derechos a paso, las aclaraciones post regata, pero siempre en el marco de la camaradería y la amistad.

El hambre fue paliada con unos sabrosos sándwich de mechada italiana y cheese cake de mora y frambuesa. Ansiedad por apetito no hubo, sólo ansias de ganar. El día cerró con una amena convivencia entre los navegantes, coronada por el homenajeado “padre de la vela radiocontrolada ULY de Chile” Rolf Koster y su asombroso concierto de acordeón. Sorprendió a todos haciéndoles cantar las melodías de “Baile Chilote”, “Adios muchachos” y “El rey” entre otras que fueron tarareadas por los asistentes. Este caballero de las aguas los impresionó con su don artístico musical y con varios chistes rescatados del baúl de los recuerdos con los que muchos rieron de buena gana.

Las noche terminó con la rifa de los excelentes premios entregados por el comité organizador; camperas, poleras, baterías, parches, papel de velas, corta vientos, y otros excelentes regalo eran recibidos por cada uno de los competidores, reflejando en sus caras la alegría de recibirlos. Junto a eso, el recuerdo del evento los dejaba aún más contentos; la réplica, montada en madera, de un pequeño barco Chilote, era el sello de un encuentro en las australes tierras chilenas.

En el segundo y último día de competencia, Domingo 7 de Octubre 2018, el viento norte se presentó a veces con furia, a veces con suavidad y otras, radicalmente se extinguió. La irregularidad del viento que pasaba de no ser más que una brisa suave a un fuerte ventarrón, impedía cambiar aparejos, ya que de mezquinos 2 nudos, pasaba a exagerados 15 y 25 arrachados que convertía las embarcaciones en verdaderos trompos. Muchos debieron ser rescatados por corte de obenques y otros al colisionar y perder el control. “Protesto al 144”, “agua 17”, “256 pagando” – fueron algunas de las voces que se escucharon a lo largo de la competencia. Esos números de velas, y muchos más, iban nombrándose en el transcurso de las horas de regata.

El movimiento de timoneles desde la Flota A a la Flota B era constante, y la lucha por estar entre las primeras posiciones no cesaba a pesar del frío y la lluvia. Finalmente se corrió la última regata y la competencia llegó a su fin. Para los ganadores, el frío se hacía menos punzante con la alegría del triunfo, y para los que no obtuvieron los primeros lugares, el calor de la amistad les hizo olvidar que aquello había sido una competencia.

El triunfo de Martin Varo (1er lugar), Andres Bozzo (2do lugar) y Pablo Walper (3er lugar) fue celebrado con la misma intensidad por cada uno de los 22 timoneles. La Copa quedaba en manos Argentinas, pero la gloria y amistad borraba la frontera; todos habían ganado; ganado en técnica, en experiencia, pero por sobre todo, en fraternidad.

Una nueva fecha de la Copa Andes Patagónicos hacía historia, aquella que jamás olvidarían.

Catherine Parker

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